* Hugo Hiriart cita a Glenn Gould -ese pianista iconoclasta que rayó en la perfección grabando a Bach en las madrugadas- en su maravilloso texto con miniensayos pletóricos de sabiduría, Los dientes eran el piano (1999), refiriéndose a las Variaciones Goldberg de Bach, (que a nosotros nos parecen treinta deliciosas miniaturas preñadas de perfección): “es un trabajo muy sobrevenido. Hay en las Goldberg algunos de los mejores momentos de Bach, lo que es de veras decir mucho, pero hay también de los más tontos. Como pieza, como concepto, no creo que realmente funcione mucho”.
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