Vaya problema en el que se ha metido el gobernador de Jalisco. Tras el escándalo por la represión de los manifestantes que reclamaban agua limpia, ahora endosa la responsabilidad a los policías, como si tuvieran la autonomía de actuar por su cuenta. Si no hay deslindes de responsabilidad en funcionarios que tengan un nivel de mando como para tomar decisiones, los mea culpa del gobernador Pablo Lemus se van a ver como una justificación de un error político por falta de mando o por un criterio de aplicación de la fuerza que tiene medio siglo de retraso. Quién sabe cuál sea peor.
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