Maldiciones
Regresa el señor cura al pueblo. Ha estado en la visita mensual que hace a los ranchos comarcanos. En un viejo guayín tirado por una vieja mula y conducido por un…
“Mi marido practica el sexo oral”. Con esa súbita declaración, doña Parleta hizo que se abrieran los oídos de todas las asistentes a la merienda de los jueves. “Sí –confirmó–. Lo único que hace es hablar acerca de él”. (Carajo, al hablar de sexo siento que estoy profanando el día del Señor)... Un ladrón horadó el muro de la bóveda del banco y robó dineros de la institución. La genial detective Sheila Kill, de la agencia Pinkerton, fue llamada a investigar el caso. Una ojeada al escenario del robo le bastó para dar con el meollo del asunto, aunque ella no usa la palabra “meollo” por parecerle malsonante. Dictaminó la detective con voz firme: “El ladrón es Babalucas”. Le preguntó el gerente: “¿Cómo lo sabe usted?”. Explicó Sheila Kill: “Porque hizo un agujero para entrar y otro para salir”... En este punto me viene a la memoria el quetzal, ave cuyo hermoso plumaje fue sumamente apreciado por los antiguos mexicanos. Para no dañar sus largas e iridiscentes plumas, el quetzal hacía dos agujeros en el tronco del árbol donde anidaba, uno para entrar y otro para salir. Los emperadores aztecas prohibieron, bajo pena de la vida, que el quetzal fuera cazado. Sus plumas se reservaban para el…
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