Las actividades sensoriales deben ser prioridad para los niños con autismo
“La exploración táctil en los niños autistas no es una alternativa, sino una prioridad”, aseveró Anabel Cornago, periodista y especialista en neurodiversidad, durante su…
Pocas personas he conocido a lo largo de mi vida tan buenas y simpáticas como don Enrique “El Güero” Marroquín. Lagunero de corazón, siendo muy joven escuchó decir que en Ciudad Valles, San Luis Potosí, había buenas oportunidades de trabajo. Fue allá, y por su carácter alegre y amigable, bien pronto se adaptó a la vida del lugar y a sus usos y costumbres. Una de las cosas que aprendió fue a bailar los sonorosos sones de la tierra. Sucedió que llegó a Valles el Presidente Cárdenas. Al terminar la comida que se le ofreció, alguien le dijo que había ahí un muchacho que bailaba muy bien el son huasteco. Pidió verlo; le trajeron al Güero una tarima y bailó un bravío huapango. Don Lázaro lo llamó, le preguntó su nombre y a qué se dedicaba. El Güero le contestó que estaba tratando de abrirse paso en la vida. “Te voy a ayudar” –le dijo el general–. Poco después le llegó al muchacho un contrato del gobierno para el desmonte de terrenos. Con ese contrato, el Güero obtuvo un préstamo bancario, compró maquinaria pesada y llevó a cabo los trabajos, bien pagados. Al paso de los años solía decir: “Por 3 minutos de baile gané más dinero que Anna Pávlova en toda su vida”. Transcurrió el tiempo, y…
Discussion (0)
No comments yet. Start the conversation!